Rous tenia 11 años cuando sonó el timbre que ponía fin a las clases, hasta enero al menos, pero no por muchas horas mas ya que al día siguiente, 24 de diciembre, ya tendría 12. A ella le encantaban las navidades ya que coincidía su cumpleaños y Noche Buena, es decir, una montaña de regalos solo para ella. Ademas le gustaba mucho ir a casa de sus abuelos porque su abuelo tenia siempre una historia que contarle cada día antes de irse a dormir, el decía que todas las historias eran ciertas y aun que no todas se las creía Rous ella las escuchaba siempre ya que eran dignas de todo un aventurero (aun que su abuelo solo fue dueño de una huerta).
Cuando llego a casa sus padres ya tenían las maletas hechas, había tres así que Rous se extraño, nunca habían llevado tantas, solo eran 3 noches y 4 días pero cuando pregunto se llevo la mayor alegría del año ¡se iban por 2 semanas!
El viaje se le hizo eterno a Rous, eran 3 horas y quería llegar ya pero no dijo nada por miedo a que sus padres la castigaran sin historia del abuelo hoy.
Cuando llego a casa de sus abuelos (después de darle un beso a su abuela y a su tío abuelo, claro) fue corriendo a ver a su abuelo, su abuelo tenia cáncer terminal pero eso ella por aquel entonces no lo sabia, solo sabia que su abuelo nunca se levantaba de la cama.
"¿Como estas hoy abuelo?" pregunto Rous. "Bien hija, estoy bien. Vete a jugar anda."
Rous no entendía nada pero hizo lo que su abuelo le pedía. Jugo durante horas interpretando con sus muñecas una de las historias que su abuelo le había contado, la de su nacimiento, un nacimiento muy muy divertido, la verdad, y luego fue a cenar. Cuando acabo fue corriendo a llamar a la puerta de su abuelo para ver cual era la historia de hoy. Cuando llamo...

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